Yo sí, yo.
Me hice la re poderosa con el corazón y fingí no verte cuando llegaste para que fueses el primero en hablar.
Ahí estabas, denuevo, después de dos eternos meses, mirándome, sonriéndome, hablándome... justo un final de tarde como el que quería, como el que esperaba que fuese.
Antes de que llegaras el tiempo se me hizo eterno... y cuando te ví se detuvo.
No sé por qué pero amo el frío tanto como amo mirar a mi gata cuando ronca... y ayer sí, ayer hacía un frío terrible. Ese frío que empieza por gustarme y termina por matarme, pero no me importaba.
Fingí muchas cosas ayer, fingí necesitar unos audífonos siendo que tenía en la mano unos que estaban en perfectas condiciones, cero gastados y cero dañados.
Fingí hacer una fila para comprar un remedio que no necesitaba, sólo para alargar el tiempo y quedarme más rato contigo.
Fingí que estaba bien, al decir que no me imortabas tanto como antes... sí, lo fingí.
Y también fingí cuando te dije que te había olvidado.
Creo que era primera vez que tenía tanto frío, y por eso te pedí un abrazo, auque después de todo... si quería y deseaba ese abrazo.
Pero lo mejor de todo siempre estubo presente en mi mente, desde que te ví llegar, hasta el final cuando nos despedimos... no, no quería que fuese sólo asi, quería todo especial y perfecto.
Extrañaba caminar con alguien más alto que yo, extrañaba reírme de cosas absurdas pero con sentido a la vez, extrañaba mirarte y ver como deseabas que no lo hiciera, extrañaba que me miraras y yo sintiera ese nerviosismo que me consume, extrañaba tus abrazos que me hacen sentir segura, extrañaba tu aroma que fingí no reconocer pero fué lo primero que olí, extrañaba mirarte a los ojos y decirte nos vemos luego, y sin duda lo que más extrañaba eran tus besos, y ahora volví a sentir el sabor que antes sentía.
No sé lo que me pasó, en ese momento, tu respiración me da escalofríos y cuando hay ese tipo de conexiones entre tu y yo quisiera quedarme así un buen rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario