miércoles, 1 de septiembre de 2010

Qué nice, qué nice qué nice, porque siempre logras desesperarme fácilmente pero esa desesperación que agrada, que es rica, esa desesperación que me da cada vez que estás ahí, conmigo, cuando te siento tan cerca. Ganas de todo me dan, y apretarte hasta sacar todo el aire que tienes en ti. Me enloquece la forma en que haces todo, me encanta como me miras y como me hablas, y como hasta me retas. Amo sentir tu respiración, tan cerca de mi, tanto así que se combina con la mía, me derrito cada vez que me acaricias y me tocas y me besas, cada vez que recorres cada uno de mis sentidos, me encanta saber que sabes que lo siento, me encanta estar así, me encanta y me fascina recordar que contigo soy más que felíz a pesar de muchísimas cosas. Me haces tan bien. Quisiera que no acabara el día y no dormir, y seguir acordándome de cosas contigo, porque paso mi tiempo en eso, me gusta. No paro de pensarte, no puedo, no paro de imaginarte conmigo. Es algo tan raramente inevitable, porque quizás parece hasta una locura tener tantas pero tantas ganas de tenerte aquí conmigo, y si tal vez lo es, pero no es malo este tipo de locura hacia ti. creaste como un fanatismo, que cada día siento que, no sé, me gustas más. Me haces tener ganas de quedarme contigo horas y horas seguidas, me haces tener sed de ti y de tu alma, de tu cuerpo, de tu todo. Creaste un monstruo, sin duda, pero un monstruo que cada día te quiere más.
♥.

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